Fortalece la autoestima de tus hijos
Publicado en El Nuevo Día Educador, el 15 de abril de 2009
La autoestima de tus hijos se construye desde las etapas tempranas de su desarrollo. La familia, junto a otras personas significativas que los cuidan (maestros, abuelos), y las experiencias vividas son fundamentales en el proceso de formación de la autoestima.
Las
actitudes diarias frente a ellos y el lenguaje que se use para
referirse a sus actos, sumados al tiempo y expresión de amor que se le
proporciona, los marca positiva o negativamente. Cuando la autoestima
es saludable, la persona experimenta cada aspecto de la vida de una
manera positiva, capaz de enfrentar retos. Las personas que se
caracterizan por baja autoestima son negativas, se sienten limitadas en
muchos aspectos de su vida. No se sienten merecedores de ningún logro y
cancelan las oportunidades de enfrentar los desafíos.
Los padres que no logran proporcionar la dedicación adecuada, pueden generar temores en sus hijos, producto del rechazo y vacío, y crearles problemas emocionales y relaciones interpersonales destructivas. La autoestima es como un motor para la salud mental, que influye en todos los aspectos de la vida. El primer paso para lograrla debe ser conocerse, aceptarse, respetarse y valorizarse.
En la etapa de la adolescencia, la autoestima es influenciada por acuerdo al concepto que se tiene de sí mismo ¿Te aceptas físicamente? ¿Cuánto te amas? ¿Cuál es tu actitud ante las dificultades? ¿Qué profesión, pareja, amistades es la ideal para ti? ¿Qué lugares frecuentas? Estas son algunas de las preguntas que te ayudan para reconocer si verdaderamente te estimas. La autoestima es un proceso que se construye durante toda la vida, sin importar los momentos difíciles de inseguridad circunstanciales, producto de una mala decisión.
La autoestima saludable te mantiene firme con una energía positiva, con la plena convicción de que puedes salir adelante, a pesar de tus circunstancias. Los padres tienen la responsabilidad de formar seres humanos con valores en un ambiente, en el cual puedan detectar, interpretar y satisfacer las necesidades básicas de sus hijos. La comunicación y el amor son el combustible para establecer una conexión directa con ellos. Al sentirse amados, valorizados y escuchados fortalecerás la autoestima de tus hijos.
Padres pueden preguntarse cómo en estos tiempos difíciles puede afectar la ansiedad y malhumor a sus hijos.

